jueves, 1 de octubre de 2009

La (in)seguridad que nos proporciona la presencia militar

Algunos argumentos contra Eurocopter y el TLP en Albacete.


El 27 de octubre de 2006, el Consejo de Ministros de España acordó instalar en la Base Aérea de Los Llanos el Programa de Liderazgo Táctico (TLP), una escuela de pilotos donde podrán entrenarse pilotos de aviones de combate de todos los países miembros de la OTAN, cuyas actividades comenzarán en noviembre de 2009. El 3 de abril de 2007 se inauguraba la factoría de Eurocopter en Albacete, destinada principalmente a la producción de helicópteros de guerra como el EC 665 Tigre. La instalación de proyectos como éstos en nuestra ciudad y cercanías evidencia la progresiva militarización que Albacete está sufriendo, con el consentimiento y apoyo de la mayoría de los políticos. No se limitan a pedirnos que no nos preocupemos por el aumento y cercanía de las operaciones militares o relacionadas con lo militar; también se nos dice que todo esto será beneficioso para la ciudad y para nosotros. Y es preocupante ver que esto está calando entre algunos ciudadanos, que llegan al absurdo de afirmar sentirse más seguros teniendo cerca tantas infraestructuras militares, soldados entrenándose y fábricas de vehículos de guerra. Así que me gustaría dar mi punto de vista sobre todo esto, comenzando por esa supuesta seguridad que proporciona la presencia militar.

El Ejército es una institución que puede ejercer múltiples funciones, algunas podrán ser consideradas mejores y otras peores desde un punto de vista ético. Hoy en día el único papel que parece que tiene el Ejército, si nos guiamos por lo que nos dicen desde el propio Ejército, el Gobierno y los medios de comunicación, es el de defendernos a todos los españoles. Es por esto que mucha gente se siente más segura teniéndolos cerca: los ven como una especie de “héroes” que los salvarán cuando haya problemas. Sin embargo, cuando yo me pregunto contra quién nos defiende el ejército, no encuentro respuesta a mi propia pregunta. ¿Quién podría declararnos la guerra a corto plazo? ¡Si los únicos países que empiezan guerras hoy día son precisamente nuestros aliados! Resulta bastante ingenuo pensar en una declaración de guerra hacia España.

La única amenaza exterior que podríamos tener nos la hemos ganado a pulso. Hablo de la supuesta amenaza terrorista, omnipresente en todos los medios de comunicación y en todas las mentes del mundo. Y es que hay gente a la que le viene muy bien mantenernos preocupados pensando en los malvados terroristas que nos acechan, en lugar de girar la cabeza hacia problemas más cotidianos e importantes aunque en su raíz no los percibamos como tales. Pero bueno, eso es otra historia. En cualquier caso, la idea del terrorista como un fanático musulmán que nos ataca únicamente porque quiere matar a los infieles y recuperar Al-Ándalus, sin más motivación, es tan extendida entre la población como errónea. No quiero defender a los terroristas ni estoy negando que muchos de ellos sean musulmanes devotos, pero en la mayoría de los casos el terrorismo es la forma de defenderse o vengarse que utilizan aquellos que no tienen medios para hacerlo de otra forma. Nunca fuimos objetivo terrorista hasta que cierto señor con bigote decidió que debíamos apoyar militarmente la invasión de Iraq. Es por eso por lo que recibimos el atentado del 11 de marzo: porque utilizamos nuestras tropas para atacar un país que nunca debió ser invadido, al menos por los motivos por los que fue invadido.

Éste es un punto fundamental: a pesar de esa concepción de los militares como nuestros defensores, en los últimos años su papel ha sido cualquier cosa menos defensivo. Afganistán, Iraq, Líbano... No hacemos más que meternos donde no nos llaman, y precisamente eso fue lo que convirtió a EEUU en el mayor objetivo terrorista actual. Como suele decirse, “quien siembra vientos recoge tempestades”. Si invadir Afganistán o Iraq es la forma en la que el Ejército nos protege, prefiero que no lo haga. Al menos no nos buscaremos tantos enemigos. Además, el Ejército no sirve para defendernos de los terroristas (si es que planean volver a atentar aquí), ya que esa función la cumple la policía. En el 11M está la prueba; incluso para el asalto del piso franco de Leganés intervinieron agentes del GEO. Los militares no hicieron nada, puesto que ésa no era su función.

De todos modos, mi opinión sobre el terrorismo es que es un problema sobrevalorado por todos nosotros. No quiero restarle gravedad, pero nos preocupa más eso que morir en un accidente de tráfico, por ejemplo, aunque las probabilidades de morir en accidente de tráfico son infinitamente mayores. Como ya dije antes, y sin querer profundizar más en este artículo, hay gente que saca muy buen provecho de esta actitud. Pero a aquellos que realmente creen en la amenaza terrorista, a quienes consideran que es prioritario por encima de cualquier otra cosa defendernos y prepararnos para sus ataques, quiero decirles algo para que reflexionen: algunas piezas de los helicópteros que fabrica Eurocopter se producirán exclusivamente en la factoría de Albacete, sólo ahí. Eso convierte a Eurocopter Albacete en factoría clave de la producción de esos helicópteros de guerra en todo el mundo. Eso, junto con el TLP y la Base Aérea, supone poner en el punto de mira de los supuestos terroristas nuestra ciudad. Así que si de verdad os preocupa el terrorismo tanto como para sentiros más seguros con la presencia militar, creo que lo más lógico sería justo lo contrario: preocuparos por tener tan cerca un posible objetivo.

Incluso si nos encontráramos con la improbable situación de una declaración de guerra y una invasión exterior, la presencia de cuarteles militares (o como en nuestro caso, bases aéreas) y fábricas de vehículos de guerra no necesariamente es sinónimo de mayor seguridad. Más bien al contrario: al igual que en el caso del terrorismo (y aquí con más razón todavía), serían objetivos militares para el enemigo, con lo que nuestra ciudad pasaría a ser zona de bombardeos y combates. Yo estaría más tranquilo si viviera en una ciudad sin ningún atractivo para las tropas enemigas, sin ninguna razón por la que pudieran bombardearla. Lo único que los militares hacen hoy en día y que resulta beneficioso para la población es ayudar en tareas como la extinción de incendios. Cosa que podrían hacer mucho mejor si en lugar de entrenarles militarmente y destinar fondos al ejército se los preparara para esas situaciones y se destinara el dinero a ellas, es decir, siendo bomberos en lugar de soldados.

Por otra parte, creo necesario practicar una distinción entre defender a los españoles (entendiendo españoles como “conjunto de personas que viven en los territorios que comprende el estado español”, al margen del lugar de nacimiento) y defender al Estado Español, pues no es lo mismo y la diferencia es muy importante. Estar al servicio de los españoles y del Estado al mismo tiempo, y proteger a ambos de lo que pudiera suponer una amenaza, es posible cuando el pueblo español apoya al Estado, cuando está satisfecho con su función y sus gestiones, cuando ciudadanos y autoridades “se llevan bien”. Pero hay veces en que no es así. Hay veces en que los ciudadanos no están contentos con la labor de sus gobernantes o incluso con el sistema político-económico vigente, y cuando el descontento y las ansias de cambio son muy grandes, surge el enfrentamiento entre el Estado Español y los ciudadanos. Es entonces cuando el Ejército no puede defender al mismo tiempo al Estado y al pueblo español, porque ambos tienen intereses opuestos. Y la obligación del Ejército en esos casos es cumplir las órdenes del gobierno y las leyes, es decir, servir al Estado. Con lo que si el Ejército no vulnera sus funciones, pasa a ser enemigo de todos nosotros, en lugar de nuestro defensor.

De hecho, eso ya ha ocurrido innumerables veces a lo largo de la Historia. Centrémonos en nuestro país: Quitando las operaciones ofensivas, los ataques a otros países, las guerras coloniales cuyos objetivos eran mantener como españolas colonias que quizá ni siquiera quisieran serlo, etc. ¿Cuándo fue la última vez que los militares defendieron o tuvieron la oportunidad de defender al pueblo español de enemigos exteriores? Si mis conocimientos de Historia no me fallan, fue hace ya casi 200 años, con la invasión de España por parte de las tropas de Napoleón. Y aunque no fuera ésta la última vez, sí es un buen ejemplo de la seguridad que proporciona el Ejército: las tropas francesas fueron derrotadas por la guerra de guerrillas mantenida por el pueblo español, ya que los militares españoles fueron derrotados inicialmente. Sin embargo, ¿en cuántas ocasiones el Ejército, en lugar de defender los intereses del pueblo, ha sido su verdugo? Creo que todos recordamos como mínimo una, en 1936, aparte de muchas anteriores y alguna intentona posterior... Y, por si alguien pudiera replicarme que estoy hablando de golpes de estado en los que el Ejército no actuaba de acuerdo a la legalidad, recordaré también la masacre de campesinos, mineros y trabajadores en general que se produjo en Casas Viejas (1933) o ciertos lugares de Asturias (1934), ambas totalmente legales y bajo las órdenes del presidente de turno.

Esta es la realidad: aunque nuestra imagen de los militares es la de nuestros defensores, lo cierto es que históricamente han sido enemigos de los habitantes de este país, en lugar de sus defensores. Hoy en día esta situación aún no se cumple al ser muy pocos quienes desean un gran cambio social... de momento. Porque las grandes crisis económicas son capaces de cambiar eso. Pero, incluso sin considerar al ejército como un enemigo, tampoco podemos seguir pensando en ellos como nuestros defensores. No sería un reflejo de la realidad, ya he explicado por qué. Así que en ese sentido, la presencia militar cercana a nuestras ciudades no nos supone una mayor seguridad. No solo eso, sino que en el caso de Albacete implica muchas molestias e inconvenientes para nosotros. Analicemos los dos proyectos que mencionaba al principio del artículo.

Para empezar, Eurocopter. Se dedica principalmente a la fabricación de vehículos militares, concretamente el Tigre antes mencionado y el NH-90. El primero es un helicóptero de ataque, lo que quiere decir que está diseñado y es utilizado exclusivamente para atacar o dar apoyo en misiones ofensivas contra objetivos en tierra como ciudades, bases militares, etc. No están pensados para defender una zona determinada, sino para atacar. El NH-90 es un helicóptero de transporte militar. Aparte de éstos, también se fabrica el helicóptero EC 135, un helicóptero civil utilizado principalmente por la policía y demás fuerzas de seguridad. Además, determinadas piezas de estos helicópteros serán fabricadas por Eurocopter únicamente en Albacete, lo que convierte a la fábrica de nuestra ciudad en pieza clave para la producción mundial de estos helicópteros.

Esto implica varias cosas. Para empezar, el gasto que supone para todos nosotros la fabricación de estos helicópteros es enorme: las arcas públicas destinarán nada menos que 2.610 millones de euros para la compra de 24 Tigres y 45 NH-90 encargados por el Gobierno, costando cada uno 56 millones de euros en el caso de los Tigres y 28 millones en el helicóptero militar de transporte. Si tenemos en cuenta que el hospital de Almansa costó unos 50 millones vemos las proporciones de estos gastos. Y el dinero obtenido por la venta se lo quedará Eurocopter, al ser una corporación privada. Nada de beneficios económicos para nosotros, más bien lo contrario. Y si fuera por una buena causa, bien está perder dinero, pero estamos hablando de la construcción de helicópteros de guerra. El Tigre, por ejemplo, es similar al Apache utilizado por Israel en Gaza. Su única función es ésa, atacar y producir muertes. Su fabricación no aportará a Albacete nada más que unos cuantos puestos de trabajo, de los que ya hablo más adelante.

En cuanto al TLP, más conocido como Escuela de Pilotos de la OTAN, es un proyecto de entrenamiento táctico para volar en grandes formaciones de aviones de combate (lo que comúnmente se conoce como “cazas”). No se trata de un colegio donde enseñan a un grupo de novatos a coger los mandos de un avión, de hecho todos los pilotos participantes del TLP deben tener bastante experiencia. Se ha trasladado ya dos veces, pasando de Jever (Alemania) a Florennes (Bélgica) y de ahí a Los Llanos. Los motivos del traslado dependen de a quién le preguntes, aunque es imposible negar que las quejas y presión social ejercida por quienes vivían cerca de las bases influyó en los traslados, al menos en el que “echó” el TLP de Alemania. Y no es para menos: el TLP sólo en su primer curso significará 15 días más de vuelos (también nocturnos) en sólo cuatro semanas, incluyendo ejercicios de simulación de combates aire-aire y aire-tierra, y no se descartan misiones de bombardeo en el que los aviones porten armamento real.

En resumen, el TLP elevará la cantidad de vuelos militares. A los ciudadanos de Albacete y cercanías esto nos afectará de varias formas. Para empezar, el ruido. Sin el TLP ya resulta extremadamente molesto, y quienes estudien en la Universidad no se extrañarán si les digo que en verano, en las aulas en las que el calor obliga a abrir las ventanas, hay profesores que guardan silencio varios minutos en cada clase, porque el ruido de los aviones impide que se les oiga. El TLP elevará esas molestias, como también elevará la contaminación atmosférica y la posibilidad de un accidente que afecte a civiles. Hay quien dice que esa posibilidad no es muy elevada, pero hace tan solo unos meses se estrellaron dos cazas en esta misma provincia, y cuantos más aviones vuelan más altas son las probabilidades de accidente; y saber que en ocasiones se han cancelado misiones del TLP de Florennes porque los pilotos no pudieron dormir por el jaleo que ellos mismos montaron en el bar de las instalaciones no ayuda mucho a mantener la calma, más bien al contrario.

Lo único que podría considerarse beneficioso que nos aportan estos dos proyectos son los puestos de trabajo que crea Eurocopter y el dinero que se gastarán en Albacete todas las personas que vengan a los cursos del TLP. En cuanto a lo primero, los puestos de trabajo nunca justifican la realización de una actividad determinada; de lo contrario, habría que defender la pena de muerte por los puestos de trabajo como verdugo que ésta generaría. Respecto al dinero para Albacete, ni creo que sea tanto como desde el Gobierno y la prensa se nos dice (30 millones de euros gastados por 4500 personas que en muchos casos ni siquiera van a estar aquí más de un mes, ¡toma ya!) ni va a llegar a las manos de todos los ciudadanos, como es lógico: se quedará donde se lo gasten los pilotos, y una buena parte probablemente caerá en manos de grandes empresas (Carrefour, MediaMarkt, etc.) así que los beneficios para la gente de la ciudad no van a ser tan elevados. De hecho, para muchos el balance entre el dinero de sus impuestos destinado a pagar los helicópteros encargados por el gobierno y el dinero que puedan ganar con el TLP (cero, en mi caso) será negativo.

Y aunque esto nos hiciera millonarios a todos: por más que a muchos hijos de puta no les importe, yo me veo obligado a recordar que los Tigres de Eurocopter (que, por cierto, los vamos a pagar todos) están diseñados para atacar y matar, no para defenderse; y que cuando estaba el TLP en Florennes, muchos de sus pilotos terminaron bombardeando la antigua Yugoslavia o Afganistán. Tolerar su entrenamiento en nuestra ciudad y la fabricación de sus helicópteros nos convierte a todos en cómplices de las matanzas en las que participen en el futuro. Y no me parece correcto desde un punto de vista ético, ni creo que un poco de dinero para algunos y unos cuantos puestos de trabajo para otros puedan hacer callar mi conciencia. Allá cada uno con la suya. Sólo espero que quienes trabajan en Eurocopter se paren un momento a pensar si es correcto alimentar a sus hijos contribuyendo de esa forma a la muerte de los hijos de otros padres.

Además, hay otra cosa muy importante relacionada con el tema de la seguridad y la presencia militar: los incendios. En el campo de maniobras de Chinchilla, utilizado por el ejército para hacer todo tipo de prácticas de tiro, incluyendo explosiones, se han declarado ya tres incendios en lo que llevamos de verano en el momento de escribir estas líneas. Mil hectáreas de terreno han sido arrasadas, tanto del propio campo de maniobras (que a pesar de ser tal cosa tiene una gran riqueza ecológica, no es ningún desierto) como de los terrenos próximos. La causa de todos ellos fueron las explosiones derivadas de las prácticas de tiro de los militares. De hecho, los incendios sólo pudieron ser apagados por medios aéreos, ya que las bombas sin explotar que había por todo el campo de maniobras impedían entrar a los medios terrestres con seguridad. Que el ejército realice prácticas militares como ésas en pleno verano y con el riesgo de incendios que hay, no me hace sentir muy seguro. Que no se busquen responsables dentro del ejército para hacerles pagar por el incendio como se haría si el culpable fuera civil, tampoco. Y que el TLP aumente los despegues y vuelos de cazas, existiendo la posibilidad de que éstos utilicen el campo de maniobras para practicar misiones de bombardeo, tampoco.

Así que tenemos dos nuevos proyectos relacionados con lo militar en Albacete que, aparte de ser muy cuestionables éticamente y de no proporcionarnos ninguna seguridad (por los motivos que expliqué al principio del artículo), supondrán para nosotros más ruido, más gastos públicos de esos que pagamos entre todos, más probabilidades de accidente aéreo, más riesgo de incendios... ¿De verdad puede alguien sentirse más seguro ante este panorama? Porque yo no. De hecho, me parece mucho más lógico sentirse intranquilo. Así que por mi parte, no pienso apoyar ni la factoría de Eurocopter ni cualquier cosa relacionada con la Base Aérea. Que se vayan, y si no tardan mucho y se van bien lejos, mejor.

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